Ian aquí. Estoy escuchando "Horas" de Drexler y me acuerdo. Me acuerdo de esas mismas horas y de ese mismo colchón y de aquel remolino... de la alfombra voladora y el carbón en la locomotora. Tal cual. ¿Será que esas cosas le pasan a todo mundo? ¿O sólo a unos cuantos y de esos cuantos uno sale poeta y músico y lo pone en una canción para que los otros cuantos nunca lo olviden? ¡Ptff! ¡Todo fuera tan fácil como recordar! O más bien, sería más fácil recordar que ahí, en ese segundo, cuando se está siendo tan feliz, es cuando se debe ser. Ya después no sabe igual.
De cualquier forma, le agradezco al Sr. Drexler el facilitarme el transporte al edén de dos metros cuadrados cada vez que oigo "Horas". Aunque cada día me quede más lejos, es lindo el trayecto.
lunes, 28 de abril de 2008
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