Escucho a Silvio y me lleva de viaje al pasado. Como si fuera en otra
vida, su voz me transporta a esa habitación donde lo aprendí de
memoria, letra por letra. Quién sabe quién sabrá cuántas veces le di
vueltas a ese viejo cassette, mientras mi madre golpeaba la puerta
tratando de callar todo ese derroche de poesía que sólo avivaba el
fuego. Pobre de mi madre. Con unas cuantas canciones, Silvio se
encargó de seducir a su hija a favor de un maldito desconocido. Y yo,
que no sabía nada de trovas, ni revoluciones cubanas. Yo sólo sabía de
música y poderosas palabras que se me metían bajo la piel y que me
habían sido reveladas en código. Yo sólo sabía de ese irrevocable
sentimiento de amor que finalmente me había encontrado y me partía
dulcemente en dos. Sólo eso sabía entonces y ahora, ahora sé que eso
no se repetirá. Y ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra
precisa, la sonrisa perfecta. Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve. Ojalá por lo menos que me lleve
la muerte, para no verte tanto, para no verte siempre, en todos los
segundos, en todas las visiones. Ojalá que no pueda cantarte ni en
canciones.
Y así un día, el día menos esperado, ese ojalá sucedió y yo me alejé
varios años luz de todo rastro de inocencia y pubertad. Y nada volvió
a ser igual.
martes, 30 de marzo de 2010
domingo, 28 de marzo de 2010
Puntos suspensivos
Así, abro los ojos y es Domingo. Despierto relamiéndome los labios que
usamos anoche para besar y para definir nuestros mundos y descubro que
me he quedado flotando en tus puntos suspensivos. Me digo por qué no y
coloco cada punto: uno, dos, tres. Si al trazar este boceto de vida he
aprendido que nada ofrece certezas y que no me interesan, me digo por
qué no. Aquí y ahora decido romper el silencio y dejaré que me
escuches. ¿Por qué no he de aprovechar esa invitación a no asumir nada
y a intentarlo todo? ¿Por qué no he de deleitarme acariciando tu
nombre en mi almohada cada vez que me plazca? ¿Por qué no acurrucarme
a tu lado para calmar los remolinos?
Amanece Domingo y todo es luz. Siempre luz. Y me recuerdo que esto lo
intuía y que mi intuición nunca falla. Y así será mientras sea
necesario. Todo con inmenso potencial de uso. Todo abierto a
posibilidades. Todo libertad y descubrimiento. Todo flotando en puntos
suspensivos. Uno, dos, tres...
usamos anoche para besar y para definir nuestros mundos y descubro que
me he quedado flotando en tus puntos suspensivos. Me digo por qué no y
coloco cada punto: uno, dos, tres. Si al trazar este boceto de vida he
aprendido que nada ofrece certezas y que no me interesan, me digo por
qué no. Aquí y ahora decido romper el silencio y dejaré que me
escuches. ¿Por qué no he de aprovechar esa invitación a no asumir nada
y a intentarlo todo? ¿Por qué no he de deleitarme acariciando tu
nombre en mi almohada cada vez que me plazca? ¿Por qué no acurrucarme
a tu lado para calmar los remolinos?
Amanece Domingo y todo es luz. Siempre luz. Y me recuerdo que esto lo
intuía y que mi intuición nunca falla. Y así será mientras sea
necesario. Todo con inmenso potencial de uso. Todo abierto a
posibilidades. Todo libertad y descubrimiento. Todo flotando en puntos
suspensivos. Uno, dos, tres...
jueves, 18 de marzo de 2010
Filosofía Foucault
"Michel Foucault, filósofo francés, dijo insistentemente que nuestro
mundo posmoderno está organizado en torno a discursos universalmente
aceptados como válidos. Los llamó "discursos dominantes", que son
aquellas ideas culturalmente acuñadas, y lanzadas al grupo social como
verdades absolutas e incuestionables, que van configurando nuestras
vidas de formas mucho más sutiles. Foucault llamó a este dominio de
los discursos "las operaciones del poder moderno", a través del cual
cada uno de nosotros participa en la confección de nuestras vidas,
intentando, muchas veces de forma inconsciente, ajustarnos a
estándares establecidos y poder así sentir que estamos eligiendo lo
correcto."
¿Así o más atinado para el día de hoy? Gracias.
mundo posmoderno está organizado en torno a discursos universalmente
aceptados como válidos. Los llamó "discursos dominantes", que son
aquellas ideas culturalmente acuñadas, y lanzadas al grupo social como
verdades absolutas e incuestionables, que van configurando nuestras
vidas de formas mucho más sutiles. Foucault llamó a este dominio de
los discursos "las operaciones del poder moderno", a través del cual
cada uno de nosotros participa en la confección de nuestras vidas,
intentando, muchas veces de forma inconsciente, ajustarnos a
estándares establecidos y poder así sentir que estamos eligiendo lo
correcto."
¿Así o más atinado para el día de hoy? Gracias.
martes, 16 de marzo de 2010
Tregua
Ayer fue uno de esos días en que el tiempo hizo travesuras y jugó a mi
favor. Las horas tuvieron más minutos, los minutos más segundos y los
segundos eran eternos. Y yo, plenamente consciente, sólo me enfoqué en
deslizarme por los surcos que dejaban al pasar. Los dejé posarse sobre
mí, sonrientes y cómplices mirándonos de lado. Ellos a su vez, dejaron
que respiráramos la vida en las palabras del otro. Sin intención, sin
compromiso y sin prisa, el tiempo se dejó amar como el amante
escurridizo que es y yo, sin pensar más que en su tregua milagrosa, me
dejé mirar a los ojos una vez más. Y todo lo que vi, me encantó.
favor. Las horas tuvieron más minutos, los minutos más segundos y los
segundos eran eternos. Y yo, plenamente consciente, sólo me enfoqué en
deslizarme por los surcos que dejaban al pasar. Los dejé posarse sobre
mí, sonrientes y cómplices mirándonos de lado. Ellos a su vez, dejaron
que respiráramos la vida en las palabras del otro. Sin intención, sin
compromiso y sin prisa, el tiempo se dejó amar como el amante
escurridizo que es y yo, sin pensar más que en su tregua milagrosa, me
dejé mirar a los ojos una vez más. Y todo lo que vi, me encantó.
lunes, 15 de marzo de 2010
Ciclo II
Por lo que veo, haber cerrado un ciclo no fue suficiente. Me queda
otro. Reclamo una segunda independencia del otro yugo que arrastro
desde hace casi seis años. Ya no creo nada de lo que me quieren hacer
creer; ya no me motiva nada de lo que me quieren vender. Ya no me
divierten esos juegos. Todo es un falso truco publicitario que raya en
lo absurdo y que sólo se reafirma a sí mismo como tal. Descubro al
patético payaso detrás de la máscara del encanto. Descubro lo triste
que es y me da mucha pena. Me veo en el espejo y descubro que mi vida
está por encima de los intereses de alguien más, del dinero de alguien
más y sobretodo del ego de alguien más. No más. No me interesa. No me
interesa el vano reconocimiento de un oficio hipócrita. No me interesa
la aceptación de un montón de esclavos. No me interesa la vanidad que
se desparrama de sus bocas. Quiero el punto y aparte. No, más bien,
quiero el punto final. Finito. Fin. Quiero empezar otra historia.
Quiero romper el esquema y enfrentar el miedo. Quiero explorar a Ian y
sus locuras. Quiero empezar de nuevo. Ah... y también quiero todo lo
demás. Todo, todo sin excepción. Quiero escribir.
otro. Reclamo una segunda independencia del otro yugo que arrastro
desde hace casi seis años. Ya no creo nada de lo que me quieren hacer
creer; ya no me motiva nada de lo que me quieren vender. Ya no me
divierten esos juegos. Todo es un falso truco publicitario que raya en
lo absurdo y que sólo se reafirma a sí mismo como tal. Descubro al
patético payaso detrás de la máscara del encanto. Descubro lo triste
que es y me da mucha pena. Me veo en el espejo y descubro que mi vida
está por encima de los intereses de alguien más, del dinero de alguien
más y sobretodo del ego de alguien más. No más. No me interesa. No me
interesa el vano reconocimiento de un oficio hipócrita. No me interesa
la aceptación de un montón de esclavos. No me interesa la vanidad que
se desparrama de sus bocas. Quiero el punto y aparte. No, más bien,
quiero el punto final. Finito. Fin. Quiero empezar otra historia.
Quiero romper el esquema y enfrentar el miedo. Quiero explorar a Ian y
sus locuras. Quiero empezar de nuevo. Ah... y también quiero todo lo
demás. Todo, todo sin excepción. Quiero escribir.
martes, 9 de marzo de 2010
Mala memoria
Ian ya no se acordaba de la última vez que sólamente la tomaron de la
mano. Tampoco de la última vez que sólo le acariciaron suavemente el
cabello. Ian está algo confundida con eso. Y ha de ser porque Ian
nunca estuvo cuando eso pasaba. Seguro era la otra la que propiciaba y
disfrutaba de esos detalles. Ian teme por su existencia.
mano. Tampoco de la última vez que sólo le acariciaron suavemente el
cabello. Ian está algo confundida con eso. Y ha de ser porque Ian
nunca estuvo cuando eso pasaba. Seguro era la otra la que propiciaba y
disfrutaba de esos detalles. Ian teme por su existencia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)