domingo, 8 de noviembre de 2009

La verdad II

Qué cuestionable es la verdad. Qué idiota el que dijo que "sólo la
verdad te liberará". La verdad es mucho más dura que las razones por
las cuales queremos ocultarla, más dura que las acciones que nos
llevan a evadirla. Hay verdades a medias y la verdad que no dije. Pero
esa, esa es innombrable e inútil. Esa no libera a nadie. Ni siquiera a
mí, que tanta expiación busco, sin necesitarla. Pero así fue, por
sentarme un día a oírme mis verdades, por eso estoy donde estoy. Y
así, de rebote también fuiste tú a dar hasta allá. Pero créeme: desde
más lejos me verías si te hubiera dicho toda la verdad. Por eso
repito: la verdad es dura. La verdad no sirve para nada a menos que
vaya empujando un "te amo". Porque, ¿qué otra cosa vale la pena oír de
boca de alguien, con absoluta verdad, que no sea que nos aman? Todo lo
demás raya en lo irreverente. Todo lo demás es banal. Todo cuanto nos
digan puede ser un vaivén de mentiras o verdades a medias; no importa
realmente. Así entonces, la verdad también es temporal, porque ¿acaso
puede uno amar a alguien permanentemente? No, tú no me contestes: no
quiero oír más verdades. Con las mías tengo y hoy, aquí, no tengo a
quién decírselas...

lunes, 2 de noviembre de 2009

Ofrenda

En esta noche de muertos, me esmero y trato de cortejar a La Flaca con
una cuantiosa y bella ofrenda: papel picado, requiem, veladoras,
libros, pan de muerto, poesía, cempasúchil, café y un gato dormido.
Oye Flaca del demonio: pensé que teníamos un trato. Hace cinco años te
llevaste a mi madre y hace seis meses mi matrimonio; a cambio,
quedamos que me regresabas mi inspiración. No veo claro. ¿Qué esperas?
¿qué más quieres?

jueves, 15 de octubre de 2009

¿Buceamos?

Qué liberador llegar a la edad en la que no te da miedo decir "me
gustas y quiero contigo". Se siente como cuando a los ocho años salía
a jugar al parque y si había otros niños y quería jugar, lo único que
tenía que hacer era acercarme y decir "¿quieres ser mi amigo?
¿jugamos?". Sin muecas, sin pena, sin paredes. Me encanta. Y por más
que te coqueteo, huyes. Pero ah, qué libre soy en mi cabeza
fantaseando con tardes y noches llenas de palabras y embriaguez. Qué
liberador llegar a la edad en que tomar se siente como un hobby como
bucear. Ah, pero a tu lado, ya que sólo ahí el vino tiene sentido y mi
cabeza se desliza. Sólo así navegamos por debajo del agua mientras
todos los demás nadan. Tú y yo buceamos en lo profundo. Me encanta
romperte el esquema. Y cuando escribes tequiero, así se siente; mucho
más revolucionario que cualquier compromiso que haya tomado. Muy
dentro escucho el tequiero, y como si nadie lo hubiese dicho antes,
soy toda sudores y rubores, y me animo aún más a repetirte descarada y
libremente, que me gustas y quiero contigo. ¿Oíste?

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Hoja

Quiero una hoja en blanco y empezarla con el título: Lo Que Quiero De
La Vida. No sé por qué presiento que no cualquiera querría una hoja
que le pidiera poner cosas tan serias por escrito. Y no por pena a
exponerse ante la hoja en blanco, sino simplemente, por que no sabrían
qué poner; punto. ¿Por qué nadie te dice que te preguntes ese tipo de
cosas desde niño? ¿Será por que tus padres tampoco se las preguntaron?
¿Por qué yo sí? ¿Por qué hago tantas preguntas? El dilema real, al
menos para mí, no es si me alcanzará la hoja para enlistar todo lo que
quiero de la vida, sino si me alcanzará la vida misma. Pero por algo
tengo que empezar...

viernes, 11 de septiembre de 2009

La verdad

Le digo a Ian que, la verdad, ayer me sorprendí mirándote como el
primer día y me encantó. Y él dice que estoy aprendiendo a
concentrarme en lo que importa: mirarte y volverme a enamorar;
sentirte sin cuidar las consecuencias; tan sólo dejar que la vida nos
marque. Yo digo que sólo quiero aprender a tenerte... y ya. Porque me
despierto con el sabor de tu cabello y con la luz de tu mirada por la
ventana. Quien quiera que seas, me doy cuenta que sigues siendo y que
no encuentro motivos para negarlo. Ian me dice, "¡Qué más da si el
amor no es igual!", y tiene razón. Eres tantas locuras en una, tantos
deseos cumplidos y tantas noches de luna... y yo una inmensa sonrisa.
La verdad, le digo a Ian, es que yo sé la verdad y tú, también.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Frases

Soy una enorme cantidad de frases queriendo explicar lo que me rodea.
Pensar se ha vuelto por fin un hábito y no un anhelo: ya no le huyo.
Ahora, el siguiente paso: Pienso, luego escribo. Quisiera poder grabar
en un disco duro portátil todas las reflexiones que me atacan cada
minuto. Quisiera tener incrustada una MacBook en el cerebro para
apuntarlas cada vez. Disfruto el sonido del silencio y la voz que me
dicta desde dentro... o desde lejos. Leo, luego pienso, luego escribo;
pero también vivo, luego siento, luego escribo. ¿Cuál será el mejor
camino hacia mi libro? Me encanta descubrirlo.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Las cosas como son

El sexo es una lotería: dos personas pueden adorar eso por separado y no congeniar juntos. Piensas que la cosa puede evolucionar, pero resulta que no evoluciona. Es una cuestión de epidermis, o sea, una injusticia (como todas las cosas que tienen relación con la piel: el racismo, la descamación del rostro, el acné...).
Además, nuestra ternura no hacía sino empeorar las cosas. En amor la situación empieza a ser realmente preocupante cuando se pasa de la peli porno al parloteo cursi. A partir del momento en el que dejamos de decir: "te voy a meter de todo menos prisa, zorra" para decir: "mi querido pichoncito querida mimí osita mía hazme un ñiguiñigui", ha llegado el momento de apretar el botón de alarma. Eso se nota enseguida: incluso las voces se transforman al cabo de algunos meses de vida en común. El pedazo de macho viril con voz estentórea empieza a hablar como un niño sobre las rodillas de su mamaíta. La vampiresa fatal de tono ronco se convierte en una niñita empalagosa que confunde a su marido con un minino. Nuestro amor fue derrotado por las entonaciones.

El amor dura tres años / Frédéric Beigbeder


jueves, 27 de agosto de 2009

La Parábola de los Limones

Cuentan que una pareja de viejos amantes se encontraron para cenar,
conversar y tomar vino. Al decir que eran viejos, no me refiero a la
edad que se mide con las horas de relojes, sino a la edad que se mide
con las horas de miradas y complicidad. Así, eran tan viejos como
cuando los ojos de ambos sólo se pertenecían a ellos mismos. Tan
viejos como ellos decidieron ser, y tan viejos como cuando se aventuró
cada quien a hacer su vida. Bajo esta condición, ambos eran libres y
se regocijaban en reunirse de vez en cuando para contarse historias,
lecturas, dilemas y ante todo, compartir sus teorías sobre las eternas
interrogantes de la vida.
En esta ocasión, entre risas y miradas añoradas, uno de ellos expuso
su sentir y pensar sobre lo que los amantes debían o no ser, el por
qué no siempre funcionaban y la frustración con la que se topaba al
tratar de defender su postura ante amigos, amantes, e incluso, muy a
menudo, ante sí misma. El otro, pacientemente esperó a que terminara y
entonces, sonriendo, mandó llamar al mesero y pidió cuatro limones y
un cuchillo. Mientras, le dijo:
– "Te voy a explicar lo que típicamente pasa en las relaciones. No lo
vas a olvidar".
Cuando le fueron entregados, tomó el primer limón, un tanto
amarillento, lo partió por la mitad y dijo:
– "Este limón, eres tú".
Después, tomó el segundo limón, de un verde intenso, y también lo
partió en dos:
– "Y este otro, es él".
Entonces, escogió la mitad de cada limón, las unió por el centro y se
las mostró a ella:
– "Como ves, por más que trate, no pueden ser uno solo. No son
iguales", – dijo sosteniendo en la mano una fruta medio amarilla y
medio verde.
Volvió entonces, a tomar las dos mitades del primer limón. Las juntó
uniéndolas perfectamente y dijo:
–"No busques la otra mitad donde no está. Sólo tú te puedes
complementar a tí misma. Y sólo él se puede complementar a sí mismo.
Ya nos ves a nosotros" – y señaló a los otros dos limones que
permanecían intactos sobre la mesa, – "Ahí están: enteros, cercanos,
independientes, convivendo y queriéndose sin importar dónde estén.
Ninguno pierde nada ante el otro, ninguno se parte a la mitad para
malencajar... pero sobretodo, ambos siguen siendo quienes son. Tu
única otra mitad eres tú misma. Quienes entienden eso, tienen
relaciones duraderas; aunque, no necesariamente serán las que todo
mundo cree que debe tener."
Se miraron a los ojos, ella sin miedo a revelar las lágrimas y él sin
miedo a enjugarlas con sus dedos.
Cuentan que aún a pesar del paso de los años (de esos años que sí se
miden con los calendarios) los viejos amantes siguieron siendo esos
dos hermosos limones, jugosos y enteros que se encontraban para cenar,
conversar y tomar vino.

domingo, 16 de agosto de 2009

Transparente

adj. Se dice del cuerpo a través del cual pueden verse los objetos con claridad. // Traslúcido. //Que se deja adivinar o vislumbrar sin declararse o vislumbrarse.
Mira qué sabio mi diccionario. Me describe con todo y emociones. Y digo "me" describe porque en una de esas, no sé tú dónde estás... 
¿Dónde estas?
 

martes, 28 de julio de 2009

Sueño en verde

Dice Ian que anoche soñó verde.
Y que dentro del verde había más luz que en todo el espectro de
colores. Tal vez era así porque estaba justo detrás de ti y, aunque
sigo sin entender la sombra que dejas, el verde lo rodeaba y tu
silueta contratastaba a través de él.
Trescientos sesenta grados de verde pradera irlandesa que, dice él,
estiraban sus ojos más allá de los cauces de los ríos que fluían
felices. Nunca hacia él; siempre hacia mí. Y siendo tan solo un sueño,
donde las posibilidades son infinitas y no hay reglas, me pregunto por
qué mi cabeza quiere que él vea lo que vió.
Dice que tu silueta se recortaba muy cerca de él, pero tan cerca que
te veías fuera de foco y eras más un obstáculo que un objetivo. Eras
gris y nada interesante comparado con los robles y pastizales detrás.
Eras gris y eras una sombra. Pero Ian quería ser verde; eso era lo que
él anhelaba que yo viera.
Hace horas ya, desde que emergí del sueño y sólo me queda el aliento
fresco de Ian pintado en la frente. Como si se hubiera tragado todo el
verde y ahora lo sudara a través de mí. La boca me sabe a diminutos
tréboles y el estómago alberga traviesos duendes. Y eso es porque nada
es tan verde como Irlanda. Al menos no en mi cabeza. Porque entre el
silencio y la monocromía de esta ciudad, es un alivio descubrir que
aún hay verde en mis entrañas y que es Ian quien lo disfruta. Si es a
través de él y sólo en sueños que he de verlo; que así sea. Si el
verde es el complementario de Ian y tú sólo estás enmedio, fuera de
foco y sentado inmóvil en una silla, quiero entender que estás de más.
O que sigues siendo la pared entre él y yo.
Ian dice que sería más útil plantar una linda enredadera sobre el muro
que derribarte.
Yo, no estoy tan segura.

jueves, 11 de junio de 2009

Castillo y Sol - Paul Klee


Lo sigo escalera arriba y antes de que yo acabe de entender en donde estoy, él dice:
-"Ésta es la biblioteca."
Y al prender la luz, la más hermosa de las visiones está frente a mí: libros y libros y más libros; madera en el piso, madera en las paredes y madera en el techo; papel, polvo, piel y tapiz; rojo, naranja, azul y café; todo bajo un techo parcialmente inclinado sobre mi cabeza. Un total agasajo. Es incluso mejor que esos cuartos que aparecen en las películas donde el intelectual se sienta a cavilar mientras mira por la ventana hacia el bosque.
Me asomo por una de las ventanas y veo que aquí no hay verde bosque, pero sí hay verde jardín. Y entonces el verde me regresa a mí misma y sigo sin entender cómo llegué aquí. No estoy sola, pero es casi como si lo estuviera. Como en esos sueños donde uno sólo escucha su propia mente narrar lo que ve.
Me parece tan perfecta. Y siendo completamente ajena a mí, mis ojos se posan sobre uno de los escritorios llenos de papeles y me veo sentada ahí, con 20 años más, escribiendo, rodeada de todo ese calor y el olor a papel; sumergida en un abrazo de esos libreros multicolores que decoran las cuatro paredes.
Trato de disimular, pero mi cara no esconde asombros, y él, obviamente, no entiende lo que yo veo. Él ha vivido años en esta casa con esta biblioteca al alcance de su mano, como cualquier otra de las habitaciones de la casa; como un baño más. Para mí, es el cuarto de juegos que nunca tuve; la anhelada capilla privada de cualquier devoto; la torre del castillo donde habita la bella princesa, que no quiere ser rescatada.
Él me cuenta brevemente sobre el dueño y señor usuario de la biblioteca, su padre, y obviamente ya lo quiero conocer. Quiero ser su amiga entrañable sólo para que me invite a pasar unas horas rodeada de estos rectangulitos de colores acomodados tan dedicadamente en las repisas de las paredes. Quiero una plática de esas de vino tinto y jazz y libros; de esas que nunca he tenido, pero que he oído que la gente culta tiene.
Mientras sigo absorta en la narración de mi mente, me doy cuenta que ya sabía que este lugar existía desde el día que él mencionó que había una biblioteca en su casa. Ya lo sabía y en la fantasía romántica la había imaginado sin límites. Y era idéntica. Y, obviamente, no podía esperar otra cosa, después de conocerlo a él.
Miro sus ojos mientras salimos del cuarto. Él apaga la luz, y muy dentro de mí me limito a regocijarme con la idea de que algún día con más tiempo, me invite a ver caer el sol sobre los estantes rojizos de esta biblioteca y explicarle suavemente al oído, que ese mismo tono y profundidad tienen sus ojos, cada vez que me mira.

lunes, 1 de junio de 2009

Me sabes

Me sabes a lo más exótico de esta selva de caras y nombres que
pretenden hacerse ver. Me sabes a mar, a luz y a sal. Me sabes a
presencia y a ausencia simultánea, porque te quiero aquí y te quiero
allá donde eres libre también. Me sabes a lo que nunca y a lo que
siempre quise probar. Te sé en tus risas y tus histerias. Me sabes en
las mías. Me sabes todo lo que necesitas para hacerme sentir. Me sabes
inquieta y apasionada, me sabes parcialmente a vainilla y a almohada.
Me sabes libre también y en libertad de quedarme contigo. Me sabes y
no sabes nada. No, nada de mí que no sea esta fachada que cubre mi
corazón ante la helada.

miércoles, 20 de mayo de 2009

No te confundas

No quiero que te confudas. Que no te confunda mi confusión. Que sí, estoy transitando y caminando por el borde del camino, pero que no te espante mi tambalear. Te quiero a mi lado para conservar el equilibrio, más no para poder caminar. Tú caminas tan libre y tan feliz y es por eso que voy a la par. Te quiero así y aunque me cueste aprender a no aprehender, te aprenderé ese andar. Te haré reir, te haré gozar y te daré todo lo que te pueda dar. Pero no te confundas. Déjame la confusión a mí para desenredarla con las palabras.


martes, 19 de mayo de 2009

Gestando un deseo...

"Algo se mueve", susurró. En el silencio del cuarto y bajo el zumbido
constante del regulador de la computadora, D. retorcía los dedos sobre
la punta de un mechón de cabello. No es que hubiera tardado mucho en
llegar a esa conclusión. No, más bien, había tardado en reconocer ese
movimiento al que ya se había acostumbrado, como algo importante.
"Algo se me mueve dentro", susurró y apenas se escuchó por encima del
molesto regulador.
Inmediatamente, tratando de minimizar el incontenible efecto del
descubrimiento, encendió el reproductor de música e invitó a Mozart a
opacar el sonsonete del regulador y el opresivo silencio del cuarto.
El Requiem siempre funciona. Así, mientras la música se deslizaba por
todos los espacios y recovecos del cuarto, así también tocó aquello
que se seguía moviendo dentro de D. y, contrario a lo que él esperaba,
esa cosa no dejó de revolcarse en su pequeño receptáculo. Ahora, en
lugar de sólo revolotear sin sentido, se mecía y zumbaba siguiendo la
oscura melodía.
Alguna vez se trató de imaginar lo que se sentiría tener un deseo
atorado. Y se lo trataba de imaginar, porque siempre que los había
tenido, los había lanzado al aire y se había encargado de hacerlos
realidad. Era tan fácil como colocar el anillo de la prima o de su
hermana dentro de la vela del pastel de cumpleaños, repetir el deseo
en su mente unas tres veces, soplar la vela y listo. Así había sido
siempre. Hoy, en cambio, sabía que tenía uno atorado en el pecho y no
dejaba de moverle las entrañas.
No tenía nada particularmente importante que hacer frente a la
computadora, era un día cualquiera de entre semana, pero la inercia lo
había llevado a sentarse frente al enorme monitor y navegar un rato
curioseando a los amigos y los sucesos importantes del día. En sí, no
estaba haciendo nada que no hubiera hecho antes, sólo que esta vez, el
bulto del pecho estaba excitado.
(Enero 11, 2009)

lunes, 18 de mayo de 2009

No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino

y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti (1920-2009)

jueves, 7 de mayo de 2009

Resbalo

Tomo tu cara entre mis manos
y pareciera que se deshace en luz.
Resbalan mis dedos y te ataca mi boca
y no tengo nada más que pensar...
nada más que hacer...
que rendirme sin preguntar por qué.
Nunca es suficiente y no estoy curioseando
No estoy de visita y tampoco me voy.
Sólo soy.

lunes, 4 de mayo de 2009

Extraño

Después de tanta presencia, ausencia.
Después de tanta aventura, sólo trabajo.
Te extraño.

lunes, 13 de abril de 2009

Mar turquesa...

El mar turquesa y tu mirar, dos en uno:
sin principio,
ni final,
me rodean,
me hipnotizan,
me embellecen,
son enigma
y respuesta...

Cuando tuve al mar turquesa no tuve tus ojos...
y ahora que tengo tus ojos, me da igual el mar.

jueves, 2 de abril de 2009

Momo

Empezando Momo de Michael Ende:

En la noche brilla tu luz.
De dónde, no lo sé.
Tan cerca parece y tan lejos.
Cómo te llamas, no lo sé.
Lo que quiera que seas:
¡luce, pequeña estrella!

(Según una vieja canción infantil de Irlanda.)

viernes, 27 de marzo de 2009

Teaser

Cling, cling.
El sonido nos detuvo a ambos en nuestra presurosa y bien ensayada rutina de besos, bajar de cierres, deshacer de botones y lanzamiento de prendas. Todavía con mis manos en su pequeña cintura, miré en dirección hacia donde había yo arrojado el sostén que, extrañamente, rebotó en el suelo cual alfiler. Sí, así sonó.
Y no le hubiera prestado atención al tintineo, de no ser porque ella retiró abruptamente sus labios de los míos y la espontaneidad relajada de sus curvas desapareció, contrayéndose casi imperceptiblemente. Un pequeño saltito. Su mirada se fijó en la mía, como seria. Todo esto en sólo unos segundos; pero suficientes. Ella ya no era más y sentí a una desconocida respirando sobre mis piernas. (continuará...)

jueves, 26 de marzo de 2009

Haiku#3 - Eco

Rebota en pared
grita multiplicado
y espera oyente.

domingo, 22 de marzo de 2009

Haiku#2 - Gotas de Lluvia

Cual lágrimas caen
cielo triste y torrencial
hijas de nube.

sábado, 21 de marzo de 2009

Haiku#1 - La Mañana

Fiesta de cantos
penumbra que se rompe
cien mil lagañas.

En tus ojos

En tus ojos
veo más de lo que quería
me pierdo y me encuentro
y de nuevo, perdida.

En tus ojos
todo está tan cerca y tan a la mano
pero manoteo inútilmente
y también en vano.

En tus ojos
cae el brillo del sol y te atraviesa,
me paraliza toda esa belleza.

En tus ojos
hay miles de palabras sin voz
que quieren ser escritas,
que piden un beso y una manuscrita.

En tus ojos
me caigo, me caí y me caeré
sin parar hasta el fondo de ti
hasta el fondo del barranco.

En tus ojos
me quiero quedar a vivir hoy
y lo que me quede de esta poca cordura
que ya no es mía, sino tuya.

En tus ojos
No encuentro amenazas por temer
ni promesas sin cumplir
sólo encuentro al amor en su ir y venir.

En tus ojos
espero veas los míos
que se llenan de ti
cual copa de vino.

En tus ojos
hay más música que en mi corazón
y más melodías que en mi día.

En tus ojos
busco respuestas al crucigrama
busco llenar ese hoyo que ignoro a diario
y que lleno de diario como si fuera algo.

En tus ojos
se acaba el tiempo para vernos
y me da lo mismo el mundo entero
yo sólo quiero que estemos.

viernes, 13 de marzo de 2009

Rapsodia Roja

Roja rotunda rugiste Rapsodia, retoñante retorcida reformada. Rapsodia
rebelde, resonaste rascando, raspando, rimando. Repetiste Rapsodia
romances recordando rubíes rojos relucientes. Repetiste Rapsodia
recuerdos reversibles, retenidos, resucitados. Revolviste ramas
reverdecidas, ridículamente retorcidas. Robaste razones rajatabla
rebosante, recolectaste recompensas reclamadas.

Roja Rapsodia reíste, reíste... ¡risotadas!

Riendo recreaste reinos republicanamente representados, reprimidos,
repudiados. Reprochaste ruiseñores románticos, ruidosos. Rotaste runas
ruinosas rosando ricos rosales rupestres. Rabiaste rencores,
ramilletes redondos, rosas rapáces.
Rapsodia roja radiaste ráfagas recortadas. Rojas rosas regordetas,
Rapsodia rebelde rimaste ritmos religiosamente románticos.

Rapsodia Roja Rapsodia.
Rebelde, roja.

Ej. 5

jueves, 12 de marzo de 2009

Rompecabezas

Ian aquí. Un breve respiro entre ejercicios, para decir que las crisis
económicas mundiales me caen muy bien. ¡Hubiésenme dicho desde antes
que así eran! Mientras el mundo entero corre sin rumbo como pollo
descabezado, yo me veo en el espejo y veo una sonrisa. Llámenle
coincidencia o lección de vida, pero eso es lo que veo. Y no, no le
llamen egoísmo. Yo ya sabía y les advertí: nada bueno viene de
preocuparse por el qué dirán. La vida es una y es inevitable. La vida
va, pero no viene. Allá de aquellos que pretendan disimularla,
ignorarla o negarla. Yo no tengo crisis ni económica, ni emocional, ni
ideológica, ni espiritual. Tengo todo lo que deseo y más de lo que
necesito. No me falta ninguna pieza para este rompecabezas de treinta
y un años. Ian es feliz.

sábado, 7 de marzo de 2009

Manzanas en un frutero

Alguien dejó cinco manzanas sobre el frutero de la mesa de la cocina, y ahora que las veo ahí, acariciadas por la luz fresca de la mañana, me asaltan unas ganas enormes de hacerlas naturaleza muerta. No requerirá mucho esfuerzo, claro, pues moribundas ya están. Sí, muy rojas y rechonchas, e irremediablemente casi muertas.
No tengo lienzo ni óleos aquí, así que me conformaré con este cuaderno de bocetos y mi viejo lápiz de carbón. Mucho embarradero haré seguramente, para plasmar ese rojo intenso y mucho más para profundizar el juego de sombras entre una y otra. Pero no hay remedio. Naturaleza muerta serán, antes de que esta gloriosa luz cambie y antes de que el oxígeno de la cocina acabe asfixiándolas por completo.

Ej. 4

jueves, 5 de marzo de 2009

Árbol-vida

Bajo tu sombra enorme y áspera piel de madera
Te escucho respirar y respiro
Así vivo, así verde, árbol soberano de la Tierra.

Emanas lo profundo del hombre, ahora casi olvidado
Un útero latente, fecundo y eterno
En tus ramas he visto entrelazado.

Vida revolotea en tus ramas, oxígeno de mis mañanas
En tu casa siempre encuentro el fresco
Oculto universo inmenso de almas.
Ej. 3

martes, 3 de marzo de 2009

Mujer-vida-agua

Fría el agua cae, lluvia y llanto
Cuando triste la mujer está
Cuando vuelve del espanto.

Escasa de vida, retoma el ciclo
Del sonido de la luna
Del espejo del río.

Ej. 2

miércoles, 25 de febrero de 2009

Manzanas

Las manzanas son verdes, a diferencia de lo que todo mundo cree. No,
no verdes de inmaduras, sino verdes de vivas. Todas son verdes y están
vivas. Una vez mamá me enseñó un libro donde había un dibujo de un
niño como yo, que le daba una manzana de color rojo a su maestra. No
entendí qué uso le podría dar la maestra a una manzana asfixiada, pero
ella se veía muy feliz.
Lo bueno es que mamá siempre se fija en traerlas a casa aún vivas y
verdes resplandecientes. Las coloca sobre la mesa del comedor dentro
de un frutero y las observo respirar. Son tímidas al principio, pero
siempre acaban cuchicheando entre sí. Se regocijan en ser el centro de
atracción y se sonrosan en tonos verduzcos para hacérmelo saber.
Si tienen suerte, nadie las toca durante días, que ellas pasan del
mejor humor gobernando y decorando la casa desde su discreta
ubicación. Si no tienen suerte, mi mamá prepara un vivo y verde pay de
manzanas.

Ej. 1