miércoles, 9 de julio de 2008

Hipotecas

Creo firmemente que hay muchas respuestas allá afuera en el mundo y que nadie se molesta por ir a buscarlas. Creo que hay más certidumbre en ver paisajes multicolores, que en ver las paredes y el techo de tu recién comprada e hipotecada casa.
Creo que tenemos almas de águila, pero cabezas de avestruz. Creo que no me puedo conformar con un título de propiedad, o una cuenta de banco. Creo que sólo yo tengo las respuestas a mis preguntas, o que al menos sólo yo puedo contestármelas.
Creo que nadie entiende esto y que a nadie le importa. ¿Crees que hay un lugar a donde llegar cuando seas viejo?¿Crees que llegarás a viejo?
¿Crees que hay una meta que debes cruzar como si corrieras un maratón dominguero?¿Crees que hay un premio al final del arcoiris de los años?
Mira a tu madre. Mira a tu padre. No lo hay. Sólo está el camino.
O lo caminas feliz, confiado, jóven, valiente y sonriente,... o no lo camines. Porque al final de él, sólo hay un, talvez cómodo sillón, donde te sentarás a ver la película. Y creo que más vale que esa película tenga una buena trama. Odiarás aburrirte con ella.
Creo que la vida es demasiado maravillosa por gastarla en una hipoteca. Creo que mis hijos sí disfrutarían más una herencia conformada por cajas y cajas de fotos y horas y horas de relatos de viajes, que un pedazo de terreno construído.
Creo que hay que evolucionar.
Eso creo yo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tal vez no entienda todas tus preguntas porque se circunscriben al ámbito de tu vida. Pero sí me importa saber lo que pasa por tu cabeza.

Me gustó la frase del águila.