En esta noche de muertos, me esmero y trato de cortejar a La Flaca con
una cuantiosa y bella ofrenda: papel picado, requiem, veladoras,
libros, pan de muerto, poesía, cempasúchil, café y un gato dormido.
Oye Flaca del demonio: pensé que teníamos un trato. Hace cinco años te
llevaste a mi madre y hace seis meses mi matrimonio; a cambio,
quedamos que me regresabas mi inspiración. No veo claro. ¿Qué esperas?
¿qué más quieres?
lunes, 2 de noviembre de 2009
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