Qué cuestionable es la verdad. Qué idiota el que dijo que "sólo la
verdad te liberará". La verdad es mucho más dura que las razones por
las cuales queremos ocultarla, más dura que las acciones que nos
llevan a evadirla. Hay verdades a medias y la verdad que no dije. Pero
esa, esa es innombrable e inútil. Esa no libera a nadie. Ni siquiera a
mí, que tanta expiación busco, sin necesitarla. Pero así fue, por
sentarme un día a oírme mis verdades, por eso estoy donde estoy. Y
así, de rebote también fuiste tú a dar hasta allá. Pero créeme: desde
más lejos me verías si te hubiera dicho toda la verdad. Por eso
repito: la verdad es dura. La verdad no sirve para nada a menos que
vaya empujando un "te amo". Porque, ¿qué otra cosa vale la pena oír de
boca de alguien, con absoluta verdad, que no sea que nos aman? Todo lo
demás raya en lo irreverente. Todo lo demás es banal. Todo cuanto nos
digan puede ser un vaivén de mentiras o verdades a medias; no importa
realmente. Así entonces, la verdad también es temporal, porque ¿acaso
puede uno amar a alguien permanentemente? No, tú no me contestes: no
quiero oír más verdades. Con las mías tengo y hoy, aquí, no tengo a
quién decírselas...
domingo, 8 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario