Ian ya no se acordaba de la última vez que sólamente la tomaron de la
mano. Tampoco de la última vez que sólo le acariciaron suavemente el
cabello. Ian está algo confundida con eso. Y ha de ser porque Ian
nunca estuvo cuando eso pasaba. Seguro era la otra la que propiciaba y
disfrutaba de esos detalles. Ian teme por su existencia.
martes, 9 de marzo de 2010
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