Bajo tu sombra enorme y áspera piel de madera
Te escucho respirar y respiro
Así vivo, así verde, árbol soberano de la Tierra.
Emanas lo profundo del hombre, ahora casi olvidado
Un útero latente, fecundo y eterno
En tus ramas he visto entrelazado.
Vida revolotea en tus ramas, oxígeno de mis mañanas
En tu casa siempre encuentro el fresco
Oculto universo inmenso de almas.
Ej. 3
No hay comentarios:
Publicar un comentario