sábado, 7 de marzo de 2009

Manzanas en un frutero

Alguien dejó cinco manzanas sobre el frutero de la mesa de la cocina, y ahora que las veo ahí, acariciadas por la luz fresca de la mañana, me asaltan unas ganas enormes de hacerlas naturaleza muerta. No requerirá mucho esfuerzo, claro, pues moribundas ya están. Sí, muy rojas y rechonchas, e irremediablemente casi muertas.
No tengo lienzo ni óleos aquí, así que me conformaré con este cuaderno de bocetos y mi viejo lápiz de carbón. Mucho embarradero haré seguramente, para plasmar ese rojo intenso y mucho más para profundizar el juego de sombras entre una y otra. Pero no hay remedio. Naturaleza muerta serán, antes de que esta gloriosa luz cambie y antes de que el oxígeno de la cocina acabe asfixiándolas por completo.

Ej. 4

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