Ian aquí. Un breve respiro entre ejercicios, para decir que las crisis
económicas mundiales me caen muy bien. ¡Hubiésenme dicho desde antes
que así eran! Mientras el mundo entero corre sin rumbo como pollo
descabezado, yo me veo en el espejo y veo una sonrisa. Llámenle
coincidencia o lección de vida, pero eso es lo que veo. Y no, no le
llamen egoísmo. Yo ya sabía y les advertí: nada bueno viene de
preocuparse por el qué dirán. La vida es una y es inevitable. La vida
va, pero no viene. Allá de aquellos que pretendan disimularla,
ignorarla o negarla. Yo no tengo crisis ni económica, ni emocional, ni
ideológica, ni espiritual. Tengo todo lo que deseo y más de lo que
necesito. No me falta ninguna pieza para este rompecabezas de treinta
y un años. Ian es feliz.
jueves, 12 de marzo de 2009
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